
La mente humana sigue siendo que hablar, por que en sí mismo encierra una gama de preguntas e inquietudes. Sigue siendo uno de los misterios nunca explicados al detalle.
Un científico de Phoenix, Arizona, quería probar una teoría. Necesitaba un voluntario que llegase hasta las últimas consecuencias. Por fin lo encontró, era un condenado a muerte que sería ejecutado en la silla eléctrica, en la penitenciaría...